El Dr. Russell A. Barkley (2000) define este trastorno como una disfunción dañina, no por causas patológicas. El considera que de acuerdo a estudios en los últimos cinco años, este desorden se origina de una hipoactividad en un área del cerebro que, a medida que madura, provee mayores medios de inhibición conductual, auto–organización, auto–regulación y precaución. También puede estar asociado con otros factores biológicos que pueden afectar el funcionamiento del cerebro a su desarrollo (por ejemplo, la genética, lesiones, toxinas, etc.).